martes, 17 de febrero de 2015

Respirando como una tortuga

Liu I-Ming (China, s. XVIII) siguió la tradición taoísta de los antiguos maestros. Al igual que tantos otros miraba frecuentemente la naturaleza para descubrir el Camino en las cosas más cotidianas y sencillas. Entre ellas, se encontraba el modo de respirar de los pájaros y de las tortugas. Al ver sus diferencias entendía que las aves vivían una vida más corta porque respiraban muy rápido y su corazón funcionaba muy aprisa. El caso contrario estaba en las tortugas, muchas de ellas centenarias, que expresaban su tranquilidad en respiraciones lentas.

Más allá de la clara aplicación saludable de una respiración lenta y serena, tenemos que aproximarnos a algo más importante: su origen. Ello nos lleva a centrarnos en la Causa que se expresa en lo concreto de una respiración lenta y profunda. No es una respiración por sí misma o encerrada en sí misma, sino uno de los frutos que da una mente en calma. Cada acción, cada pensamiento, cada silencio debe nacer desde este mismo estado de ecuanimidad y contemplación. Esto puede ser practicado realmente si dejamos que cada momento participe de ese mismo sabor sereno y relajado. No se trata de andar medio dormidos con la tensión arterial por los suelos, sino caminar desde una mente diáfana, libre de ataduras psicológicas (soltando lenta pero constantemente), pero participando del mismo modo en la realidad de cada día.

Existen personas que nos muestran esta enseñanza desde su propia vida de un modo ni forzado ni pretencioso. No hacen cosas extraordinarias, sino que hacen cosas normales de un modo extraordinario, actuando desde ese estado donde no están colocando un ego emisor de juicios o receptor de piropos. Tal vez pudiéramos todos entender mejor el Hacer-No-Haciendo (Wei Wu Wei) si supiéramos saborear ese trasfondo que actúa sin ser protagonista a la vez que soltamos definiciones o relativizaciones que son tanto del agrado del ego.

Esta esencia profunda y verdadera, rostro original o como quiera ser llamado (los nombres son sólo como el dedo de Hui Neng que señalaba la Luna) está ahora mismo en ti, mientras lees estas palabras, de hecho es lo único que puede estar realmente en ti perdiéndose todo lo demás. Incluso estas limitadas y torpes palabras sobran. Bastaría con respirar desde la profundidad y serenidad que se encuentra detrás de los pensamientos, imágenes, problemas y gustos.

Respirando y mirando el mundo desde los ojos de una sencilla tortuga.

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